Importante es precisar, que un buen panadero, taxista, o lo que sea; destaca por su honestidad y visceral empleo de las técnicas, esa mezcla de talento y humildad de la cual habla Ernesto Sabato, el asombro que engrandece al hombre en su trabajo o misión, es una búsqueda eterna, que siempre valdrá la pena realizar en nuestras pequeñas realidades.
“La poesía es el alma de la Humanidad” no recuerdo bien quien dijo esto, pero tenia razón, los versos no se leen, ni se ven, se sabe de su existencia, pero no se puede estar seguro, no se vende ni esta en los escaparates, no es importante saber quien lo dice, sino como funciona, (Me refiero al pequeño contexto.)
Llegamos a este estado de alucinación o iluminación improbable. Percibo que todo arte humano es un ladrillo cooperando a la gran obra. La frase es correcta; Tagore dice: “Cuando el hombre trabaja, Dios lo respeta, pero cuando canta, Dios lo ama.
Me extraña esta idea que aveces tengo sobre la felicidad eterna, mas aun cuando la mayoría del tiempo es una depresión constante o permanente, en este sentido; sólo las sorpresas o pequeñas alegrías, son recibidas como agua en el desierto. No entiendo este esfuerzo, cuando lo único verdadero son estos chispazos exclamativos cada cierto tiempo.
¿Cómo podemos imaginar siquiera ser felices? En este circulo vicioso, todo es una ilusión, prefiero ser consciente de la permanente depresión y recibir los lapsos de felicidad, como lo que son y no al revés.
Por añadidura, cualquier tipo de “conocimiento” otorga al hombre, una arrogancia que no le deja ver los errores; entonces manejar mucha información, no es sinónimo de perfección. Conocimiento no es igual a sabiduría. Individualmente, quizás nos acercamos a la plenitud, pero no es algo que yo pueda asegurar, incluso al ir mas allá; es probable que las cosas no pasen por pasar, tiene un sentido y un objetivo que no logro comprender, pero esa ignorancia no significa que sea mentira.
Luego de una agradable tertulia en casa del Poeta, vuelvo en bicicleta, junto al dilecto amigo Luchín, sentado en la parrilla de una camello mágica, en una noche alucinante, luna llena incluida, bajando desde el Almendral, ese mítico caserío. Todo se resume a un viaje en bicicleta.
La mayor parte de mi vida fue triste
Pero hubo momentos en que el pecho
No soportaba tanta dicha, tuve miedo
Sólo sé que compartí estos momentos extremos.
No traigan más flores a mi tumba
Déjenme sólo
Para cavar más profundo.
Por fin llegaban las lluvias, es el año de una muerte, tal vez la mía, porque no. En la capital de Chile, el smog es un demonio de baja categoría, ahogando niños y ancianos, es bueno escucharla en este boliche, (La lluvia) es una paradoja; Se dice que necesitamos este sufrimiento para escribir, es un alimento, para recordar que estamos vivos. Me dejo seducir por sus palabras, todo es perfecto me digo, cierro los ojos, dejo caer el libro, pero se queda en los pliegues de la cama, es una visión me repito, mientras la recamara se oscurece y afuera no para de llover.